La palabra contra el olvido
La Academia Mexicana de la Lengua (AML) lamenta profundamente el fallecimiento de Vicente Quirarte, poeta, ensayista, narrador, investigador y miembro de número de esta corporación, ocurrido el 11 de agosto de 2026. Con su muerte, las letras mexicanas pierden a uno de sus escritores más generosos y la AML a un integrante que hizo de la poesía, la memoria y el servicio a la lengua una misma vocación.
Vicente Quirarte nació en la Ciudad de México el 19 de julio de 1954. Poeta por encima de cualquier otra definición, hizo de la escritura un territorio donde dialogan la ciudad y sus fantasmas, el amor y la pérdida, la infancia, la historia y esa batalla cotidiana del ser humano contra el tiempo. En uno de sus poemas escribió:
hoja blanca que el mundo nos concede
para probar que nada permanece.
La conciencia de lo transitorio atraviesa buena parte de su obra. Quirarte escribió sobre aquello que desaparece precisamente para impedir que desaparezca del todo. La poesía fue para él una forma de memoria y también de resistencia: una manera de nombrar a los ausentes y devolverles, mediante las palabras, un lugar entre los vivos.
Fue elegido miembro de número de la AML en 2002 y tomó posesión de la silla XXXI el 19 de junio de 2003. Su discurso de ingreso, El México de los Contemporáneos, fue respondido por Alí Chumacero. Desde entonces participó activamente en la vida de la corporación y, entre 2015 y 2019, desempeñó el cargo de secretario. Su labor académica estuvo estrechamente vinculada con aquello que había constituido el centro de su vida intelectual: la poesía mexicana, su tradición y sus voces.
Estudioso de los Contemporáneos, de Ramón López Velarde, Luis Cernuda y Gilberto Owen, entre otros autores, Quirarte perteneció a esa estirpe poco frecuente de escritores capaces de leer la tradición desde la erudición sin despojarla de vida. Para él, estudiar a los escritores del pasado significaba volver a conversar con ellos.
Esa relación con quienes nos precedieron adquirió una dimensión profundamente personal en su poesía. En Razones del samurái, escrito ante la muerte de su padre, preguntó:
¿Padre, hubieras querido que tu primer hijo
diera la mala nueva de que ya éramos menos?
Hoy esas palabras parecen regresar hacia su autor. Somos menos, pero quedan los libros, las conversaciones, las clases, los lectores y las instituciones a las que entregó su inteligencia y su trabajo.
Profesor e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, director del Instituto de Investigaciones Bibliográficas y miembro de El Colegio Nacional, Vicente Quirarte recibió, entre otros reconocimientos, el Premio Xavier Villaurrutia y el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde.
En su discurso de ingreso a la Academia dejó escrita una definición que resume buena parte de su relación con las palabras: “La poesía es la lengua situada entre el cielo y el abismo”. Desde ese territorio escribió Vicente Quirarte. Y desde allí seguirá hablándonos.
La Academia Mexicana de la Lengua expresa sus más sentidas condolencias a sus familiares, amigos, colegas, alumnos y lectores, y honra la memoria de quien dedicó su vida a mostrar que la palabra es una forma de la permanencia.









